COSTA RICA · 1926—2026
Una raíz profundamente nuestra.
Un sonido que camina hacia adelante.
Durante años he admirado la forma en que Japón convirtió su sensibilidad en anime, Estados Unidos en Hollywood e Inglaterra en instituciones como BBC. Y me hago una pregunta: ¿qué estética estamos construyendo nosotros?
Costa Rica merece una estética nacional capaz de reconocerse antes de explicarse: elegante, romántica, esperanzadora y nueva. Un sonido propio que haga lo que los corridos tumbados hicieron con México y el funk con Brasil: tomar una raíz cultural viva y hacerla caminar hasta 2026.
Dulce fuego nace después de años estudiando cómo encender una industria desde abajo: desde el oficio, desde entretener y servir a las personas, y desde la decisión de entregar la mejor calidad posible. No quiero imitar lo que admiro afuera. Quiero que el mundo pueda conocernos por algo que solo podía nacer aquí.